El practicante o iniciado en este Arte, si está buscando la espiritualidad o lograr un estado unitivo con lo superior; no necesita viajar al Tibet, , recluirse en una cueva, dedicarse al "turismo religioso" para ir al otro extremo del mundo en pos de ver, tocar o fotografiarse con una estatua-monumento religioso, adorar una imagen, realizar "retiros espirituales", ni "fumarse o alucinarse" con sustancias que lo retiren de su propio Ser,de su VERDADERO lugar para conectar, para lograr la Unión con lo superior en una experiencia o fenómeno místico.
Solo este debe "retirarse" a su humilde templo-taller, y en el Silencio y Soledad de su trabajo/ritual teúrgico, con "ayuda" del re.surgimiento de los símbolos inefables, "encontrar/se" en un estado de conciencia superior...o mejor dicho...a otro nivel, pero enfocado y compenetrado desde su alma particular hacía el Todo...en plena recepción de las "llamadas" y reminiscencias de la emanación del Uno, del Ser y en su Ser.
Allí y solo Allí podrá encontrar/se. Lo que busca o busco fuera, en el mundo; en realidad estaba muy cerca, más que próximo…Se encontraba en su propia alma…Pero…Hay que trabajarla.
Como Nos Decía Platón el el Fedro “que nunca hay que dejar de tallar nuestra propia estatua” podríamos decir; para acercamos a la belleza en sí, belleza no en un sentido estético, aunque en este Arte estemos siempre en su “compañía”; esa belleza de la que hablo es …invisible, es un proceso, no es él Uno mismo, sino el “camino” de purificación, de conversión del alma, para asimilarse o acercarse a los Dioses.
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