AGUA DE ROCÍO PARA CON EL RITUAL-PRÁCTICA TEÚRGICA


 




AGUA DE ROCÍOUno de los principales rituales o procedimientos de este Arte Teúrgia para obtener no solo material natural de trabajo sino “esencia divina”; es la recolección o “cosecha” de agua de rocío para uso en los rituales y en las técnicas y procesos de la obra. Antes, durante y al finalizar el tallado-compenetración sobre el símbolo y a su vez sobre el mismo Teúrgo, la obra es bautizada e hidratada y esta por su constitución física absorbe de esta agua; en plena fusión alquímica. Todo en pos de ser un receptáculo y vía de contacto de las fuerzas que intervienen en esta práctica material-espiritual; ya que el agua, y no cualquier, sino la de roció, ya explicaré el por qué, es el elemento idóneo e indispensable para llevar a cabo el trabajo-ritual teúrgico. El agua no solo "hidrata" al Teúrgo sino a la materia a tallar y ser transformada. Esto se realiza de continuo en el trabajo-práctica-ritual. No solo se lleva a cabo o se restringe por/ y a necesidades fisiológicas o de aplicación prácticas en esta técnica; sin que el agua, es el mejor conductor natural de las fuerzas eléctricas; aquí, de energías que se vehiculan a través y por ambos, en una alquimia de la materia y del alma. Pero como decía no es cualquier agua, la de rocío se dice es la manifestación más sigilosa del agua, en el silencio y la quietud de las noches-madrugadas se da su génesis, una creación casi Divina. En donde podría decirse, las reminiscencias de la emanación desde el Uno, se materializan en el elemento natural más preciado y esencial para la vida.



Nos dice Alejandro Martínez Gallardo. “La humedad con el frío se condensa en gotas de agua. Esta transformación, del aire húmedo que impregna una superficie en gota de agua, ocurre debido a la radiación, especialmente en noches despejadas donde predomina la radiación infrarroja sobre la radiación solar (y en términos alquímicos la influencia de la luna y las estrellas). Esta radiación infrarroja pero también de rayos cósmicos y otras gamas de luz invisible impregnan la atmósfera de la energía del cosmos, la cual se materializa fugazmente en el rocío: un instante que engloba la luz. Quizás por esto, o porque el aire tiene una carga eléctrica, se dice atinadamente en la alquimia que el rocío porta el “fuego secreto” y como tal es una esfera perfecta: la conjunción de los opuestos, el agua y el fuego. La gota de roció, ya sea de manera literal o simbólica, es la encarnación prístina del espíritu, primera manifestación visible de lo que es potencia ilimitada, en un estado en el que aún preserva su pureza. Reflejando la luz, el rocío es una gota de espíritu, un relámpago transparente o la superficie del cielo en una hoja: una síntesis micro cósmica del universo.





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